Módulo 4. Alimentación

Paloma Menendez
Da. PALOMA MENÉNDEZ
Enfermera especialista en Diabetes del Hospital de Cabueñes.
Gijón, Asturias

Las recomendaciones de las principales sociedades científicas dan un lugar prioritario al modelo de adaptación de los hábitos saludables, con las consiguientes modificaciones nutricionales y de ejercicio físico. Aunque existen múltiples líneas terapéuticas, el tratamiento nutricional y de hábitos es una parte esencial en cada una de éstas (Yoon, 2013).

Las modificaciones en la dieta o el ejercicio pueden dirigirse a diferentes objetivos de intervención. La pérdida de peso produce numerosos beneficios en diabetes tipo 2, que incluyen una mejoría en el metabolismo de la glucosa, con reducción de glucemia e insulinemia en ayunas y mejora de la sensibilidad a la insulina, reducción de la tensión arterial y mejora del perfil lipídico con disminución de los triglicéridos y aumento de los niveles de HDL-colesterol. El efecto de la intervención en hábitos, a través del tratamiento médico nutricional, ha demostrado una reducción de la HbA1c entre el 0,24 y el 0,29% en programas de 3-6 meses.

La evidencia científica ha demostrado que la diabetes tipo 2 puede ser prevenida con cambios en el estilo de vida. Estudios prospectivos señalan que determinados nutrientes, alimentos y patrones dietéticos se asocian a una disminución de la incidencia. Recientemente el estudio Predimed, un ensayo clínico de alta evidencia científica, ha demostrado el efecto beneficioso que tiene el patrón dietético mediterráneo, per se, en la prevención de la diabetes tipo 2, independientemente de la pérdida o no de peso o de cambios en la actividad física.