Módulo 2 – teoría
Técnicas de administración

1. TÉCNICA DE LA ADMINISTRACIÓN SUBCUTÁNEA DE TRATAMIENTOS INYECTABLES EN LA DIABETES MELLITUS Tipo 2

Una técnica de inyección adecuada es esencial para el óptimo funcionamiento de la insulina y otros medicamentos inyectables en la diabetes. Una de las principales tareas del educador en diabetes es enseñar a los pacientes cómo inyectarse correctamente. Es imprescindible el conocimiento de la anatomía de las zonas de inyección para poder educar a los pacientes en una técnica correcta.

Un programa educativo que enseñe a los pacientes la técnica correcta de inyección s.c. tiene que abordar distintas fases:


  • Ansiedad del paciente: creencias erróneas sobre la insulina, experiencias previas negativas, consecuencias de su utilización, miedo a la inyección y a las hipoglucemias, etcétera.

  • Conceptos generales sobre la insulina y su administración.

  • Presentación del material que se va a utilizar.

  • Cuidados y elección de las zonas de inyección s.c. Técnica de inyección.

  • Prevención de lipodistrofias, plan de rotación y reuso de agujas.

  • Conservación de la insulina.

1.1 CONCEPTOS GENERALES SOBRE LA INSULINA Y SU ADMINISTRACIÓN

La función de la insulina es transportar el azúcar desde la sangre hasta el interior de las células del organismo, inhibiendo la producción hepática de glucosa y favoreciendo el aumento de grasas y de energía. Es una hormona anabólica. Gracias a su acción, la glucemia se mantiene en límites muy estables tanto en períodos de ayuno como en plena digestión de los alimentos.

En las personas con diabetes, el páncreas o ha dejado de producir insulina (diabetes mellitus tipo 1, DM1) o ésta es insuficiente para mantener los niveles de glucemia adecuados (DM2).

Hoy por hoy la forma más habitual de administrar la insulina es la vía s.c. El tejido s.c. es el tejido que se encuentra entre la piel y los músculos. Después de inyectada, penetra en la sangre y es distribuida por todo el cuerpo.

tejido subcutáneo zona de administración

1.2 PRESENTACIÓN DEL MATERIAL QUE SE VA A UTILIZAR

En estos momentos existen en el mercado varias formas de administrar la insulina s.c.: jeringas, bolígrafos, infusión subcutánea continua de insulina (ISCI) y aplicadores de inyecciones s.c. (Insuflon®, i-Port Advance®). En este capítulo obviaremos las ISCI por tener indicaciones muy concretas y conllevar un programa educativo específico.

Las jeringas se utilizan para inyectar la insulina que se presenta en viales. Las utilizadas en la actualidad son de plástico y disponen de agujas prácticamente indoloras. Actualmente disponemos en España de jeringas con escala para concentraciones de 100 UI/mL en dos presentaciones, lo que tiene la ventaja de permitir mezclas manuales de insulinas:

  • 0,3 mL con 30 UI, graduada en ½ unidad, con agujas de 8 mm.
  • 0,5 mL con 50 UI, graduada de 1 en 1 unidad, con agujas de 8 mm.

Los bolígrafos o plumas son en su mayoría dispositivos desechables aunque en la actualidad también existen bolígrafos que utilizan cartuchos recargables para la inyección s.c. de insulina. Su uso es individual y no deben ser compartidos por distintos pacientes. En la actualidad existen: SoloStar®, JuniorStar® (Sanofi Aventis), KwikPen® (Lilly), FlexPen®, InnoLet®, NovoPen Echo® y Flextouch® (Novo Nordisk), que precisan la incorporación de agujas. La longitud de las agujas disponibles en nuestro país es de 4, 5, 6 y 8 mm. Las agujas deben desecharse de inmediato, no deben permanecer en la pluma o bolígrafo entre inyecciones para evitar la entrada de aire u otros contaminantes y la obstrucción cuando usamos insulinas cristalizadas.

1.3 CUIDADOS Y ELECCIÓN DE LAS ZONAS DE INYECCIÓN SUBCUTÁNEA. TÉCNICA DE INYECCIÓN

  • Las manos y el lugar de inyección deben estar limpios.
  • La desinfección de las zonas de inyección no suele ser necesaria. No se debe frotar la zona de inyección ni antes ni después.
  • Antes de cada inyección el paciente debe revisar las zonas.
  • El paciente debe cambiar el punto actual de inyección si presenta algún signo de lipodistrofia, inflamación, sangrado o hematoma.
  • No es recomendable inyectar a través de la ropa. El profesional debe desaconsejarlo enérgicamente.
  • Hay que hacer la elección del lugar adecuado teniendo en cuenta: zona corporal, largo de la aguja y actividad física posterior.
  • Se debe preparar todo el material necesario: insulina(s), agujas de inyección, etcétera.
  • Se han de comprobar insulina, etiqueta, aspecto y caducidad.

Si utilizamos jeringas

Si la insulina que se va a utilizar es cristalizada, de aspecto turbio (NPH o insulinas premezcladas), se debe girar un mínimo de 10-20 veces para mezclar bien la insulina y evitar una absorción variable.

Las únicas insulinas que se pueden mezclar en una misma jeringa son: intermedias más rápidas e intermedias más análogos de rápidas.

Para mezclar insulinas rápidas, análogos de rápida con intermedia, primero hay que cargar la insulina de acción rápida y después la dosis de intermedia.

El uso de jeringuillas es cada vez más limitado, entre otras razones por la ausencia de viales en el ámbito domiciliario.

Si utilizamos bolígrafos

Si contienen insulina cristalizada (intermedias y premezclas), se deben mezclar hasta homogeneizar el preparado, haciéndolo oscilar unas 10-20 veces.

Al empezar un bolígrafo, se debe desechar 4-6 UI hasta observar la salida de insulina por la aguja, en sucesivas inyecciones es conveniente purgar el dispositivo hasta ver aparecer una gota en la punta de la aguja. A partir de ahí, se debe cargar la dosis indicada, retirar el capuchón y administrar. Antes de la inyección hay que coger un pellizco correcto.

Para realizar la técnica correcta del pellizco se utilizan tres dedos (índice, corazón y pulgar) y se coge sólo dermis y tejido s.c., manteniéndolo hasta la extracción de la aguja.

Tras inyectar la insulina hay que mantener presionado el botón de inyección durante un mínimo de 10 segundos antes de extraer la aguja para evitar el efecto goteo.

El ángulo de inserción de la aguja depende de dos factores: tamaño de la aguja y zona anatómica elegida.

Todos los pacientes pueden utilizar agujas más cortas, hasta de 4 mm, incluidos los obesos (se recomienda FITTER); se debe evitar el empleo de agujas de mayor longitud por el riesgo de que se produzcan inyecciones intramusculares.

Si usamos aplicadores de inyecciones subcutáneas (también denominados “puertos” o “infusores para inyección subcutánea”)

Para usar un aplicador de inyección de insulina se introduce una aguja o un catéter en el tejido s.c., normalmente en un punto del abdomen. Una vez dentro, se fija y se queda colocado de 48 a 72 horas. El paciente prepara después la jeringa o pluma/bolígrafo con la dosis correcta de insulina y se administra la insulina a través de la aguja o el catéter, con lo que se reduce considerablemente el número de punciones. En España existen dos dispositivos:

  • Insuflon®.
  • i-Port Advance® (con aplicador incorporado).

Ambos se presentan con catéteres de diferentes longitudes (18 mm en el INSUFLON y 6mm y 9 mm en el I-PORT) y requieren varias condiciones para su uso: no se puede aplicar la inyección con agujas menores de 5 mm o mayores de 8 mm de longitud o con grosor superior al calibre 28.

Atlas con las zonas de inyección habituales:

atlas con las zonas de inyección habituales

1.4 CONSERVACIÓN DE LA INSULINA

Se debe guardar los fármacos que no están en uso en la nevera (4-8º) y no utilizarlos tras su caducidad. Las insulinas en uso hay que conservarlas a temperatura ambiente durante 1 mes aproximadamente. Se han de evitar las exposiciones a temperaturas extremas: por debajo de 0º se destruyen y por encima de 38º pierden su actividad lentamente.