Módulo 1 – Consejos prácticos
Comunicación con el paciente y su entorno

1. Axiomas y principios de la comunicación

Es imposible no comunicarse. Decir y no decir tienen efectos, tal como hacer o no hacer. Los profesionales de Enfermería trabajan continuamente atendiendo conversaciones con los pacientes en la consulta y en sus domicilios, y los siguientes principios deben estar siempre presentes en cada uno de estos encuentros:

1. “Lo que está claro para mí, solamente lo está para mí”

Cuando hablamos, a menudo creemos que nuestra manera de ver, pensar, sentir o vivir los problemas, situaciones, etc., es similar a la del resto de las personas. Pero esto no es así. Cada persona tiene su manera de ver, pensar, sentir o vivir la realidad. Si no hay un buen feedback y mucha empatía, lo que está claro para nosotros, seguirá estando claro solo para nosotros.

2. “Hablando de lo mismo, no hablamos de lo mismo”

Damos por supuesto que las palabras son portadoras de significado y creemos que este significado es el mismo para todos. Pero el significado es diferente y peculiar para cada persona. Es decir, cada persona le da su propio sentido, influida o condicionada por todo lo que piensa, siente o vive.

3. “El significado no está en las palabras sino en las personas”

Dado que las vivencias son muy personales, hay que tener cuidado con no generalizar ni creer que, tanto la persona con diabetes como nosotros, damos el mismo significado a las mismas cosas. El significado que damos a las diversas cosas de la vida es incorporado y modificado según nuestro propio proceso de interpretación, que es a menudo contradictorio con lo que el paciente ha pensado o vivido.

4. “Lo que hace daño no es lo que decimos, sino cómo lo decimos”

En la comunicación o relación es muy importante cómo se dicen las cosas o cómo se corrigen comportamientos que parecen inadecuados o cómo ponemos etiquetas. No es lo mismo decir “esta persona es diabética” incumplidora que “tiene dificultades para el autocuidado”. Esta segunda forma de ver a la persona lleva a considerarla como menos negativa ante sus actitudes o comportamientos, ya que estos se consideran anejos a su enfermedad, y no formas caprichosas de actuar. Cambiando nuestras palabras, cambiaremos nuestra forma de actuar.